TRADICIÓN · PENSAMIENTO LIBRE
Respetar la tradición: raíces para vivir en libertad
Conocer nuestra historia, reconocer sus distintas raíces y elegir con libertad responsable lo que queremos conservar y transformar.

En Libérika dedicamos octubre al respeto a la tradición porque queremos que nuestros jóvenes conozcan sus raíces, comprendan su historia y encuentren en ella elementos para construir su propia manera de vivir.
Una tradición puede parecer algo sencillo: una comida, una canción, una celebración, una palabra que aprendimos de nuestros abuelos. Pero detrás de ella hay generaciones de personas que encontraron formas de convivir, expresar sus creencias, agradecer, recordar a sus muertos y darle sentido a la vida.
Por eso, cuando hablamos de respetar la tradición, hablamos también de reconocer a quienes estuvieron antes que nosotros. Conocer sus experiencias nos ayuda a comprender cómo llegamos hasta aquí.
La raíz española también es nuestra
En Libérika creemos que conocer nuestras raíces implica reconocerlas con amplitud.
La herencia indígena merece respeto, estudio y reconocimiento. La herencia española también forma parte de nuestra historia y de nuestra vida cotidiana. Podemos acercarnos a ambas con gratitud, curiosidad y pensamiento crítico.
Antes de la llegada de los españoles, el territorio que hoy llamamos México albergaba pueblos distintos, con sus propias lenguas, creencias, alianzas y conflictos. México no era Tenochtitlan, ni todos sus habitantes compartían una misma identidad o un mismo proyecto político.
Comprender esa diversidad permite mirar a los pueblos indígenas como protagonistas de su historia: comunidades que tomaron decisiones, defendieron intereses, resistieron y establecieron alianzas.
La llegada de los españoles abrió un proceso profundo de transformación. Hubo conquistas, imposiciones y pérdidas, pero también intercambios, aprendizajes y nuevas formas de convivencia. Con el tiempo, las tradiciones indígenas y españolas se encontraron en la vida cotidiana y adquirieron expresiones propias.
Durante el virreinato de la Nueva España se fundaron instituciones educativas y hospitalarias que forman parte de nuestro legado. La universidad creada en 1551 y las numerosas fundaciones hospitalarias muestran una dimensión de aquella sociedad que también merece conocerse.
Reconocer esas aportaciones no obliga a justificar sus injusticias. Del mismo modo, reconocer las injusticias no exige negar lo que se construyó.
La lengua española con la que hoy conversamos, enseñamos y escribimos es parte de nuestra herencia. También lo son las lenguas indígenas que siguen vivas y las palabras, conocimientos y maneras de comprender el mundo que hemos recibido de ellas.
En muchas expresiones del cristianismo mexicano conviven símbolos y sensibilidades de distintas procedencias. En nuestras celebraciones, nuestra música y nuestra cocina encontramos tradiciones que cambiaron al encontrarse y que continuaron transformándose con cada generación.
Esa capacidad de crear algo propio merece reconocimiento.
Podemos sentir orgullo por el mestizaje y, al mismo tiempo, respetar a quienes mantienen una identidad indígena, afromexicana u otra forma de pertenencia. Nuestra historia compartida admite muchas maneras de ser mexicano.
Una historia que podemos mirar completa
No queremos enseñar a nuestros jóvenes a rechazar una parte de sus raíces para valorar otra.
Queremos que puedan reconocer la presencia indígena y española, junto con las demás aportaciones que han enriquecido a México. Que comprendan los conflictos sin reducir toda la historia a ellos. Que descubran también el trabajo, el conocimiento, la creatividad y los vínculos humanos que atravesaron aquellos siglos.
Las injusticias no pertenecen exclusivamente a un pueblo ni terminaron con una época. Por eso, estudiar el pasado también debe ayudarnos a reconocer lo que hoy necesitamos mejorar.
Pero nuestra identidad no tiene que construirse desde la vergüenza.
Podemos agradecer una herencia, examinarla con honestidad y decidir qué hacer con ella.
Octubre: reconocer, agradecer y continuar
En Libérika dedicamos octubre al respeto a la tradición porque queremos que nuestros alumnos descubran el significado de lo que han recibido.
Que escuchen a sus abuelos. Que investiguen una celebración. Que pregunten por una receta familiar, por una palabra o por los símbolos de su comunidad.
Queremos que encuentren en esas experiencias una historia cercana, hecha por personas que aprendieron a vivir en circunstancias distintas de las nuestras.
Respetar la tradición significa comprender su valor y asumir nuestra participación en ella. Algunas prácticas merecen conservarse; otras necesitan transformarse para responder mejor a la dignidad, la libertad y la responsabilidad.
Cada generación recibe una herencia y deja otra.
En Libérika queremos que nuestros jóvenes conozcan sus raíces con orgullo y construyan su futuro con conciencia.
Que puedan decir: esta historia también es mía. La quiero comprender, tengo motivos para agradecerla y puedo contribuir a lo que sigue.
In Yolotl. Tlazocamati.
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